Acto en recuerdo de Armando “Pata” Apaza

Al igual que cada 15 de julio, la Cuenca evocó la memoria del docente, referente de ADOSAC Río Turbio y militante social, en el quinto aniversario de su desaparición física. Estuvieron presentes familiares, dirigentes gremiales, amigos y compañeros del “Pata” en un acto que se hizo en la Ruta Nacional Nº 40, cerca de donde se produjo su muerte tras un accidente de tránsito.

Con motivo de un nuevo aniversario del fallecimiento del dirigente sindical, familiares, amigos y representantes de distintos gremios de la Cuenca se reunieron este sábado para recordar a Armando Apaza. El encuentro se llevó a cabo, como siempre, a la vera de la Ruta Nacional Nº 40, en el trayecto entre Julia Dufour y 28 de Noviembre, en donde el querido “Patita” perdió la vida en un accidente de tránsito hace cinco años.
En el transcurso de la jornada se dejó el micrófono abierto para que los presentes pudieran manifestar sus sentimientos, emociones y anécdotas en el marco de un emotivo homenaje, que no se truncó pese al frío. Apaza fue caracterizado como un visionario, un hombre con valores y principios bien arraigados, además de tener una conciencia de clase que lo ubicó siempre al lado de los trabajadores ante cada reclamo. “Me enseñó a hacerle frente a las injusticias. Me acuerdo cuando fue trasladado al cementerio; él quería que se hiciera una marcha después de su muerte, y ese día, los mineros se cargaron el cajón al hombro y marcharon junto al pueblo”, expresó su hijo Gabriel, conmovido por el afecto de todo el pueblo para con su padre.
Así mismo, otros referentes aseguraron que el histórico integrante de ADOSAC dejó su enseñanza a los más jóvenes, a quienes veía con intención de seguir por el camino de la pelea por los derechos de la clase obrera. Incluso, afirmaron que siempre insistía en acompañar todo tipo de reclamo de los trabajadores, sea cual sea el sector que integraban. Por esa razón, ante cada movilización docente, los gremios se unían para respaldar los planteos correspondientes, tal como hacía él con sus pares.
“No fue un compañero cualquiera, su virtud fue la de pertenecer a la clase trabajadora y de reconocerse como tal. No se dejó comprar por nadie. Compartimos muchas luchas desde la década de 1990, con los primeros piquetes en las calles y en las rutas; defendimos el yacimiento y el sindicato, cuando este estaba en manos de un grupo de burócratas sindicales que fundieron ADOSAC y generaron una deuda de más de un millón de dólares. Tuvimos que lidiar con el kirchnerismo en Santa Cruz, y ese mismo kirchnerismo está queriendo imponer un ajuste brutal a la clase trabajadora. Sin embargo, tal como nos indicó Armando, vamos a luchar en unidad para revertir la situación, algo que ya nos ha dado victorias en tiempos difíciles”, sostuvo Élida Ramos, secretaria general de la CTA Autónoma Regional, quien consideró que, “si estuviera con nosotros, Armando sería el primero en estar peleando por la organización de los obreros en la Cuenca, en la provincia y en la Patagonia”.
Por último, su hermano Mario lo recordó al borde de las lágrimas y resaltó que, “más que mi hermano, fue mi amigo”. “En todo momento estuvo presente, ayudando a mi familia. Pasaba casi todos los días a vernos. El día del accidente también lo hizo. Al rato, me llamaron diciendo que le había pasado algo, entonces salí rápido a ver qué sucedió. Vi cuando estaban tratando de sacarlo, yo me metí de cabeza para destrabarlo y ayudarlo. Lo abracé en todo el viaje a Río Gallegos en la ambulancia. Siempre estuvo, y siempre estará al lado mío”, contó. Finalmente, agradeció a los integrantes de los sindicatos de la comunidad por apoyar a Armando en cada lucha.

Fuente:patagonianexo

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