Claudio Vidal del “nunca jamás” al “hagámoslo ahora”

Como estaba previsto y previamente anunciado desde nuestro mismo espacio de análisis, el Secretario General de Petroleros Privados Claudio Vidal escondía y postergaba la resolución de la denominada “adenda” para los días posteriores a las elecciones sindicales.

Previo a eso, se llenaba la garganta gritando a los cuatro vientos que “su sindicato” nunca firmaría nada que fuera en contra de los trabajadores y no “acordaría” con las empresas despidos de sus compañeros ni la pérdida de “conquistas”.

Pues bien, el 21 de septiembre renovó su conducción frente al sindicato y 7 días después estampó su firma, junto con el titular del sindicato de la cuenca Austral Marcelo Turchetti en el denominado “Marco de Entendimiento Para la Sustentabilidad de la Industria Hidrocarburífera en los Yacimientos no Convencionales de la Cuenca Austral de la Provincia de Santa Cruz”, título largo para decir que la dirigencia petrolera de santa Cruz hizo lo que hicieron Chubut y Neuquén, pero que Vidal dijo “jamás iba a hacer”.

Inmediatamente de firmar la adenda Claudio Vidal, dijo “estar convencido de que la industria se fortalecerá y que los telegramas de despido serán parte del pasado”. El 3 de octubre la empresa Marbar contratista de YPF cursó 33 telegramas de despidos.

Vidal, que pasó del “nunca jamás” al “hagámoslo ahora” (que ya nos reeligieron) firmó cosas como “…Consideramos que es indispensable implementar este Marco de Entendimiento para la Sustentabilidad Hidrocarburífera que entendemos contiene las adecuaciones necesarias para que, una vez implementado, logremos los objetivos de interés común que nos fijamos para que se cumpla el propósito del mismo que es el de maximizar el nivel de actividad de la industria a través de una mejora en la eficiencia y competitividad…” o concesiones como ““…En el supuesto de interrupción, suspensión o cancelación del contrato o proyecto iniciado, la continuidad de estos contratos se dará por finalizada; procediéndose a la desvinculación del personal contratado bajo esta modalidad sin que tenga más nada que reclamar una vez pagadas las indemnizaciones legales” o por ejemplo la pérdida del derecho indemnizatorio de los trabajadores, cuando cierra una empresa y pasan a otra el cual queda reflejado en un párrafo donde se señala “…Se utilizará la figura de cesión de contrato de trabajo normada por la LCT en los casos de aquellos servicios para los cuales la Operadora disponga el cambio de empresa contratista con la transferencia de la totalidad o parte del personal…”; esto les impide a los trabajadores cobrar indemnización, si prosiguen trabajando o son absorbidos por otras empresas.

Lo advertimos, lo dijimos

No es costumbre ser autorreferentes, pero sin duda en una provincia donde ningún medio analiza nada, nadie explica ni advierte lo que se viene tras la movida política y sindical, en definitiva, nadie cuenta lo que pasa y lo que va a pasar, OPI ha venido desarrollando claramente una serie de noticias de opinión, donde se expresó lo que acaba de ocurrir: una vez que Claudio Vidal ganara la elección interna, variaría el discurso y de aquella posición irreductible y casi patotera, oponiéndose a “cualquier medida que significara ir en contra del derecho de los trabajadores petroleros”, pasaría mansamente a la firma del acuerdo de flexibilización laboral que dijo “jamás firmaría”. Y para reafirmar sus “convicciones” dijo ante la prensa que nada le objeta: “no vamos s sacarle la plata a los trabajadores para dársela a los empresarios”, o “no apoyaremos ni aprobaremos la flexibilización de nuestro Convenio Colectivo”. Ganó el 21 y el 29 firmó la adenda.

En ese momento, con el resultado reciente de las elecciones, dijimos “El trabajador petrolero que hoy no está conforme con el resultado, tendría que haberlo pensado antes. Si, como dijeron los representantes de las otras listas, Vidal es parte de un armado entre el gobierno y las empresas, los despidos van a continuar y la pérdida de conquistas del sector será, ahora sí, más evidente, fuerte y efectiva, la culpa será solo y exclusivamente de los trabajadores petroleros que no supieron o no quisieron ver, o se dejaron engañar”.

Y haciendo hincapié en que a nadie más que al trabajador petrolero le debía importar los resultados, adelantábamos “Las consecuencias o los beneficios de una buena o mala elección, la gozarán o sufrirán ellos en carne propia y en sus bolsillos” y eso está empezando a suceder.

Fuente:opi

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