LA LARGA CRISIS DE 2018 – El problema es la política económica

La Administración Macri se encuentra en un momento crítico, inesperado para quienes votaron por Cambiemos en octubre de 2017, pero de difícil resolución, segun los propios funcionarios: de lo contrario no habrían recurrido al prestamista de última instancia, el Fondo Monetario Internacional. Los consejos del prestamista ya se conocen, y provocan apreciaciones dispares acerca del cumplimiento de la receta. En ese punto del debate interviene el autor, conocedor tanto de las necesidades del proselitismo como de las demandas de la gestión.

Una vez más el gobierno tropieza con la misma piedra. Corrida cambiaria, explicaciones sobre cómo influyen los acontecimientos externos en la volatilidad interna y un intento de cambio, poniendo como fusible al ex presidente del Banco Central. Cambiar para que nada cambie.

Hoy el gobierno está en el peor de los mundos. Estamos viendo una confluencia de desconfianzas. La del mercado externo y la del mercado interno. A ninguno de los dos parece alcanzarles el acuerdo con el FMI, aunque por razones distintas.

Al mundo inversor, porque no ven claro la decisión gubernamenal de aplicar políticas que vayan en sentido del ajuste fiscal que ellos piden para volver a confiar. Demasiadas idas y vueltas, demasiado amauterismo, demasiadas acciones y decisiones contradictorias.

A la opinion pública el acuerdo con el FMI no le cierra. No comparte la necesidad de haberle pedido asistencia. Y si bien no cree que esto sea equivalente al 2001, dos palabras hacen un mismo significado. FMI + dólar, para la opinion publica, es sinónimo de crisis económica. Una crisis que no ven que el gobierno tenga capacidad para revertir.

La mayoría intuye que el camino elegido es equivocado. Que se eligió la senda equivocada.
La incesante caída de expectativas que marcan todas las encuestas desde noviembre a la fecha, está directamente vinculada a dos factores:

a) la percepción de que el rumbo que la política económica está equivocada cuando va a hacer caer el ajuste sobre el mercado interno, y

b) la devaluación de la palabra presidencial. Los marketineros del gobierno lo hacen equivocar sugiriéndole que repita el voluntarista recurso de tirar buenas ondas y el “¡sí se puede!”, a lo Barack Obama, cuando la percepción general es que no están pudiendo.

Cambiemos tiene la suerte que todavía, en el exterior y parte del ‘círculo rojo‘, creen que Mauricio Macri tiene la reelección garantizada.

El gobierno se encuentra ante una verdadera prueba de fuego. Necesita estabilizar el frente financiero junto con la llegada del primer desembolso del FMI, para evitar que crezca la falta de credibilidad en el mundo inversor.

Y debe evitar que la conflictividad social crezca sin poder controlar la inflación, aplicando al mismo tiempo la política que acordó en el Memorándum de Entendimiento. Todo muy difícil.

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