Los beneficios de una dieta cetogénica – por el Dr. David Aguirre Vásquez

Aunque parece una novedad en Nutrición y está mostrando numerosos beneficios, la dieta cetogénica cuenta ya con casi un siglo de vida. Se desarrolló en los años ´20 del siglo pasado como una herramienta para el tratamiento de la epilepsia. Y desde entonces, se han ido comprobando cada vez más efectos beneficiosos de la dieta cetogénica.

La dieta cetogénica y la cetosis

Antes de nada debes saber qué es esto de la dieta cetogénica.

Una dieta cetogénica es una dieta alta en grasas saludables, muy baja en carbohidratos libres de fibra y moderada en proteínas, que presenta beneficios para el control de peso, la salud y el bienestar en general.

Una dieta cetogénica está diseñada para producir cetosis: cetosis es un estado metabólico en el que el cuerpo produce cuerpos cetónicos, un combustible alternativo para el organismo cuando la glucosa escasea. Los cuerpos cetónicos se producen en el hígado a partir de las grasas; luego, se utilizarán en todos los tejidos, incluido el cerebro. Cuando el cuerpo produce cuerpos cetónicos, se dice que está en cetosis.

La manera más rápida de entrar en cetosis es por el ayuno. La dieta cetogénica replica los beneficios metabólicos del ayuno con la ventaja de que evita las molestias de éste y es sostenible en el tiempo.

En una dieta cetogénica todo el cuerpo cambia su suministro de combustible para funcionar casi en su totalidad a partir de la grasa.

Beneficios de una dieta cetogénica

Los beneficios de la dieta cetogénica incluyen:

  • Mejora de la epilepsia: la dieta cetogénica se ha utilizado tradicionalmente para el tratamiento de la epilepsia desde los años 1920, especialmente en niños con epilepsia resistente al tratamiento farmacológico. Más recientemente se ha probado también con éxito en adultos con epilepsia. Los estudios científicos muestran beneficios de la dieta cetogénica en la disminución de las convulsiones, la reducción de la medicación en pacientes con epilepsia y en la desaparición de las crisis convulsivas, aunque los resultados no llegan a ser concluyentes.
  • Control de peso: las dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos consiguen mejores resultados en pérdida de peso, pérdida de grasa y control del efecto acordeón en personas con obesidad que las dietas altas en hidratos de carbono. La dieta cetogénica reduce la sensación de apetito y mejora la adhesión a la dieta, por lo que la persona puede perder peso y reducir la masa grasa sin pasar hambre.
  • Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2: una dieta cetogénica es excelente para revertir la diabetes tipo 2 ya que disminuye la glucemia y el efecto negativo de los niveles altos de insulina.
  • Síndrome metabólico: estudios científicos demuestran que las dietas bajas en carbohidratos mejoran los marcadores del síndrome metabólico (niveles de triglicéridos, colesterol total, LDL – HDL colesterol, glucemia e insulina).
  • Inflamación: estudios científicos demuestran que la dieta cetogénica reduce marcadores de inflamación (como la proteína C reactiva), la base de numerosas enfermedades muy frecuentes hoy en día.
  • Cáncer: la dieta cetogénica tiene un efecto beneficioso en algunos tipos de cáncer a través de la protección de la salud mitocondrial y el llamado “efecto Warburg” y la reducción del estado pro-inflamatorio del medio interno.
  • Mejor concentración y capacidad de atención: los cuerpos cetónicos son un combustible eficiente para el cerebro en cuyo metabolismo se ha observado una reducción significativa del consumo de oxígeno. La dieta cetogénica ha mostrado un efecto neuroprotector al controlar la inflamación, evitar la disfunción mitocondrial y aumentar la secreción del factor de crecimiento derivado del cerebro (BDNF). Existe una percepción errónea de que comer muchos carbohidratos es necesario para una función cerebral adecuada, pero esto es cierto solo en parte. Después de unos días de adaptación a la dieta cetogénica, el cuerpo en general y el cerebro en particular pueden utilizar óptimamente las cetonas como combustible. En este sentido, muchas personas experimentan mayor energía y mejor enfoque mental cuando siguen una dieta cetogénica.
  • Aumento de la resistencia física y el rendimiento deportivo. Los estudios muestran resultados ambiguos. La dieta cetogénica puede incrementar la resistencia física porque permite un acceso constante a la energía almacenada en forma de grasa. El suministro de energía a partir de carbohidratos almacenados (glucógeno hepático y muscular) dura apenas unas horas de ejercicio físico mientras que el almacén de grasa puede durar hasta 40 días. Una vez que el organismo se ha adaptado al consumo de grasas a través de una dieta cetogénica, puede contar con combustible siempre disponible para el funcionamiento tisular. Sin embargo, no garantiza la conservación de masa muscular ni la potencia máxima en pruebas deportivas de alta intensidad. Por esta razón, podría ser beneficioso seguir una dieta cetogénica para las etapas de pretemporada y control del peso e incrementar el porcentaje de hidratos de carbono en temporadas de competición.

Con beneficios tan interesantes, creo que tanto los profesionales como los potenciales usuarios -todos los interesados en mejorar la salud y el bienestar- deberíamos seguir profundizando en esta prometedora dieta cetogénica.

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