Mientras el Gobierno mira el dólar, el 59% de los chicos vive en la pobreza

Mientras el Gobierno mira el dólar, el 59% de los chicos vive en la pobreza

Este miércoles (12/7) la Universidad Católica Argentina (UCA) difundirá el informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia que revelará que el 58,7% de los niños de hasta 17 años en argentina son pobres. Los resultados, adelantados a los diarios afines al macrismo, corresponden al segundo semestre de 2016 y muestra el mismo indicador que reflejaba el mismo estudio para fines de 2015. Un total de 7,6 millones de chicos de ciudades urbanas se encontraban al momento del registro en situación de pobreza estructural, la que permanece invariable desde los años 80. El relevamiento tomó en cuenta las condiciones de vivienda, alimentación, atención en salud y acceso a la educación, entre otros factores, a la hora de analizar si un niño vive en situación de vulnerabilidad.

La Universidad Católica Argentina (UCA) difundirá este miércoles su informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia que revelará que el 58,7% de los niños de hasta 17 años en Argentina son pobres. El dato fue adelantado a los medios más allegados al Gobierno nacional que lo publican en sus ediciones de hoy (10/7), lo que terminará de confirmar que la administración Macri debe cambiar el tema de agenda que la semana pasada fue dominado por la suba en la cotización del dólar, un interés que según las encuestas que maneja el oficialismo habría impactado muy mal en la gente. Sin embargo, el informe de la UCA tiene una importante salvedad: los resultados, que corresponden al segundo semestre de 2016, muestran el mismo indicador que reflejaba el mismo estudio para fines de 2015. Además, se concluye que los chicos son alcanzados por pobreza estructural que permanece invariable desde los años 80.

Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro Infantil en declaraciones al diario La Nación explicó que “la evolución es muy lenta a lo largo del tiempo” y “se trata de aspectos que son menos sensibles que el ingreso y que requieren transferencias más estructurales”. Según contaron en la casa de estudios, “las privaciones en 2016 llegan al 15,4% en estimulación y educación, 18,8% en acceso a la información, 22,7% en acceso a la salud, 25,2% en vivienda, 17,8% en saneamiento y 8,7% en acceso a los alimentos”.

Entre 2010 y 2016, concluyeron que se “avanzó” en el campo del saneamiento, acceso a información, educación. Sin embargo, “no hubo progresos” en el espacio de la vivienda, la salud de calidad y las carencias más graves en el acceso a los alimentos. La tasa de jóvenes con privaciones extremas bajó entre 2015 y 2016. Según los datos que manejan los investigadores de la UCA, ese número cayó de 15,9% al 14,8 por ciento.

 “La medición de la pobreza es un concepto que podría quedar reservado a las carencias de recursos monetarios de los hogares, sin embargo cabe preguntarse qué sucede con las privaciones en el ejercicio de derechos humanos fundamentales“, explicaron en la UCA y agregaron: “El Observatorio de la Deuda Social Argentina propone un índice de medición de dichas privaciones en el espacio de los derechos de los niños y las niñas, y para su cálculo se vale de tres propuestas desarrolladas por la Universidad de Bristol, el Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI) y la contribución de UNICEF conocida como Multiple Overlapping Deprivation Analysis (MODA)”.
 Según el informe que relvelará la UCA el próximo miércoles, cuando se aplica las metodologías Bristol y MODA al caso de la infancia argentina, la incidencia era de 58,7% en 2016. “Esto significa que casi seis de cada diez niños o niñas en la Argentina urbana experimentaban privaciones en al menos una de las seis dimensiones bajo estudio. Cabe señalar que, entre 2010 y 2016, la pobreza infantil multidimensional en la Argentina se redujo 5,1 puntos porcentuales“, sostuvieron el informe de las casa de estudios.

En declaraciones a Clarín, en tanto, Tuñon agregó que además de los bajos ingresos de los hogares pobres, “la desprotección social que supone la situación de pobreza expone a los niños y adolescentes a múltiples vulnerabilidades: habitacionales, nutricionales, enfermedades, accidentes, explotación, violencia, discriminación y acceso insuficiente o inadecuado a la vestimenta, el calzado, la asistencia médica pero también a la estimulación emocional, intelectual y social. Es por ello, que se valora específicamente el enfoque de derechos y la perspectiva multidimensional como medida desde donde definir la pobreza”.

Del análisis de los 6 derechos básicos y “la contribución de cada dimensión a la composición de la pobreza infantil ubica en primer lugar al espacio vivienda –como grados de hacinamiento– y en segundo al de la salud, como carencias de vacunas y controles médicos”. Saneamiento –no acceder al agua de red o no tener inodoro con descarga en la vivienda- está en tercer lugar. Estas tres carencias participan del 62,6% de las privaciones. Así la cantidad de privaciones que se toma como referencia define la dimensión de la pobreza infantil – que puede partir de un piso del 38,7% hasta el 58,7%, su intensidad – pobreza extrema –y la evolución a lo largo del tiempo.

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