Un silencio que no ayuda

Eduardo Costa es el senador nacional por Santa Cruz electo con mayor cantidad de votos y además es el principal nexo y vocero de Nación. Sin embargo, guarda un preocupante silencio en la crisis de YCRT. Su imagen va en caída.

El panorama político en Santa Cruz es realmente complicado. Las disputas entre Nación y el gobierno provincial, sumado a las ambiciones políticas de quienes conducen y quienes quieren conducir la provincia complican el problema que tiene origen en la corrupción que el kirchnerismo desarrolló sin límites más de dos décadas en la provincia.

El caso más grave conocido hasta el momento es el de la mina de Río Turbio, de la cual el gobierno kirchnerista, con Julio De Vido a la cabeza, se aprovechó para desviar fondos por 26 mil millones de pesos según se denunció.

Además, se generaron ingresos indiscriminados a una mina que nunca produjo lo que se esperaba.

El presente tiene a un Gobierno nacional desarrollando un ajuste nunca antes visto, con despidos a mansalva, como única estrategia para acomodar su economía.

Y dentro de ese esquema, se determinaron los primeros 500 despidos en YCRT, con la poco atinada decisión de que los mismos sean de forma aleatoria (aunque por lo bajo se dice que “echaron a los que por algún motivo molestaban”.

Y en ese lío de ajuste y despidos, quedaron atrapados trabajadores con legajos intachables, además de quedar sin ingresos cientos de familias en un pueblo en el que la mayoría tenía relación directa con la empresa.

Por ahora, el interventor Omar Zeidán sostiene su postura, la que le bajaron desde Nación, que debe cumplir obligatoriamente casi como transformándose en un “soldadito” de esos que abundan en la política.

Y si hay alguien que podría colaborar para solucionar la grave crisis es Eduardo Costa, actual senador nacional por Santa Cruz, curiosamente el más votado a fines del año pasado.

Pero él no es sólo senador nacional por Santa Cruz, lo que ya lo obliga a tomar cartas en el asunto, sino que también es el principal nexo con Nación y vocero de cada una de las “buenas noticias” que llegan a la provincia.

Sin embargo, casi como imitando a la actual gobernadora de la provincia, Alicia Kirchner, Eduardo Costa desapareció en el peor momento. Ese momento en el que cientos de familias santacruceñas necesitan de su intervención para encontrar una solución.

¿Está Costa decidido a avalar cualquier decisión que llegue desde Nación aunque siga perjudicando a cientos de familias de Santa Cruz?

¿Vale la pena desaparecer y sostener el ajuste que Nación impulsa en Santa Cruz para tener el apoyo de Mauricio Macri en las elecciones del próximo año? ¿El fin justifica los medios?

Eduardo Costa sabe que en 2019 tendrá quizás su último intento para llegar a la gobernación y por ahora eligió sostener una impecable relación con los máximos referentes de “Cambiemos” antes que sostener la relación con mucha gente que lo votó y que ahora no piensa en volver a hacerlo en ese 2019 que ahora lo tiene con sus aspiraciones seriamente comprometidas al caer su imagen al compás del ajuste de Cambiemos en Santa Cruz.

Entonces Costa deberá pensar si vale la pena seguir guardando silencio. Si vale la pena avalar sin pestañar siquiera ante cada ajuste de Nación ante la provincia y si vale la pena intentar avanzar con su candidatura con el apoyo del Gobierno nacional, perdiendo de vista que en Santa Cruz vita la gente y no los funcionarios.

 

Fuente:dnuevodia

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