Un día del trabajo con nada para festejar

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Hoy se conmemora en todo el mundo el Día del Trabajador, que recuerda a los obreros ejecutados en 1887, tras el reclamo de reivindicaciones laborales. El 1 de mayo de 1886, un grupo de obreros estadounidenses se movilizó en reclamo de reivindicaciones laborales, entre ellas el pedido de reducción de la jornada laboral a 8 horas.

La protesta, llevada a cabo inicialmente por 80 mil trabajadores, pronto desembocó en una huelga nacional en Estados Unidos que afectó a numerosas fábricas. La fuerza demostrada por los obreros en su reclamo marcó un antes y después en la historia laboral, instaurándose aquella fecha como el Día del Trabajador, cuando finalmente se llevó a cabo la masacre.

Conmemorar el Día del Trabajador tiene un significado especial porque recuerda una jornada de lucha histórica de los trabajadores en busca de lograr condiciones de vida y de trabajo dignas. Rememora también las injusticias sociales y laborales que aún perduran, especialmente en nuestro país, y especialmente en nuestro sur.

Frente a esto, debemos contar que la Cámara Argentina para la Mediana Empresa (CAME) que agrupa a 520.000 empresas pymes que dan trabajo a 5.300.000 personas en nuestro país confirmó que sólo en 2016 fueron 120 mil los despidos tanto en el sector público como privado y que esas cifras crecieron en 2017. El sector más perjudicado de la economía es la construcción, con casi 55.000 puestos de trabajo perdidos. Esto se debe fundamentalmente al parate de la obra pública, decidida por el Gobierno nacional. Este parate también está afectando a nuestra provincia con el freno a las represas sobre el río Santa Cruz. Hoy quizás muchos estén conmemorando este día con actos públicos pero la realidad es que no hay nada que festejar.

Durante la década del noventa, todo el país sufrió estas decisiones que sólo perjudican a los trabajadores. Fábricas que cerraron, pueblos que fueron casi fantasmas, compatriotas que sufrieron. Hoy lo que vemos es que se está destruyendo todo lo bueno que se hizo desde 2003 a la fecha y que se está empezando a imitar lo mismo que se hizo en nuestro país a partir del comienzo de los años noventa. Incluso en nuestra localidad tan alejada de los centros de decisión, vemos con mucho dolor, como la desinversión del Gobierno nacional está buscando empujar a nuestro pueblo a una realidad dolorosa que para muchos de nosotros debe permanecer en el recuerdo del pasado. Sólo basta ver lo que ocurre en YCRT y los mecanismos de asfixia del Gobierno central hacía el gobierno de la provincia.

Hoy, el Gobierno nacional ha logrado lo que muchos habíamos olvidado en los últimos años: ese miedo palpable a perder la fuente de trabajo. Parece que la lógica se repite: discursos públicos donde se niega el ajuste. Mientras tanto, telegramas de despido que llegan a las casas de los trabajadores de todo el país y en Santa Cruz no se da una excepción. Más bien todo lo contrario.

El trabajo es el mejor instrumento que debe teber un pueblo para crecer. Es dignidad y es futuro. Hoy nuestra localidad y la provincia entera atraviesa uno de los peores momentos de su historia. Enfrentar ese momento implica también buscar las formas de crear trabajo y cuidar el que ya existe. Porque si eso no ocurre, los resultados ya los vimos en la década del 90. Pueblos fantasma, dignidad cero y pérdida de autoestima que tanto daño le hizo a nuestros pueblos.

Ojalá que algunos en este día puedan entender la importancia de cuidar el trabajo. Allí radica el bienestar de nuestros pueblos.

 Fuente: patagonianexo
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